4 posiciones sexuales aliadas del orgasmo femenino

Los placeres carnales no tienen que ser exclusivos de las mujeres. Siga las recomendaciones de la sexóloga Vânia Beliz para que su próximo viaje al clímax tenga un final feliz. ¡Un artículo que las mujeres y los hombres deberían (realmente) leer! Acostado, de espaldas, de lado, delante, detrás… Las opciones son muchas y variadas. […]

posiciones sexuales para tener un orgasmo
Los placeres carnales no tienen que ser exclusivos de los hombres. Siga las recomendaciones de la sexóloga Vanessa Vassalo para que su próximo viaje en busca del clímax tenga un final feliz. ¡Un artículo que las mujeres y los hombres deberían (realmente) leer!

Acostada de espaldas, de lado, de frente, de espaldas… Las opciones son muchas y variadas. En términos de posiciones sexuales, prácticamente todo vale para lograr el máximo objetivo, el orgasmo. Sin modestia y preferiblemente sin tabúes. En los consultorios de sexología, las recomendaciones a este nivel están lejos de estar formateadas. Sin embargo, en la vida real, esto no siempre es así y, a pesar de la gran cantidad de información disponible, todavía hay muchas dudas al respecto.

“Cuando sugerimos posiciones, es importante entender si la mujer se siente cómoda con su cuerpo, si suele tener dolores sexuales”, explica Vanessa. “Si para las mujeres es importante la estimulación del clítoris para llegar al orgasmo, la posición del misionero a puede no ser la más gratificante”, ejemplifica.

Y si no te gusta que te observen, tener a tu pareja detrás de ti puede ser intimidante. “Todas las posiciones son posibles y todas pueden proporcionar placer. Cuantas más posiciones pruebes, mejor entenderás lo que más te gusta”, subraya de nuevo Vanessa, que ha elegido cuatro posiciones aliadas del orgasmo femenino y ha explicado sus ventajas, como puedes ver a continuación.

1. Alineación coital

En esta posición, la mujer debe acostarse boca abajo y el compañero debe colocarse encima de ella, uniendo su cabeza a su hombro, permaneciendo en esta posición. El hombre debe insertar el pene en la vagina de la pareja y frotar el hueso púbico de la pareja con la base del pene. El pene no se retira de la vagina. La diferencia entre la alineación coital y la posición del misionero radica en la posición de los cuerpos y el ángulo de penetración.

“El hombre debe penetrar a su pareja desde un ángulo más alto, recostado sobre su cuerpo”, explica Vanessa. Al realizar esta posición, algunas parejas colocan una pequeña almohada debajo de la pelvis de la mujer para que el área pélvica esté más alta y pueda haber más contacto entre los cuerpos. Además, la mujer puede colocar sus piernas alrededor de su pareja, sin embargo algunos expertos señalan que la técnica puede funcionar mejor si la mujer mantiene sus piernas cerradas.

Esta posición permite una mayor sensibilidad. Para que la mujer tenga más placer, debe ser colocado de manera que el área del clítoris externo e interno sea estimulada más intensamente, proporcionándole mayor sensibilidad y placer. Le ayuda a sentir mejor a su pareja y él también tiene más placer al sentirse más apretado por dentro. La alineación coital es ideal para parejas que buscan una mayor proximidad.

Es una técnica que se utiliza a menudo en la terapia sexual para ayudar a las mujeres que tienen dificultades para alcanzar el orgasmo. Cabe señalar que esta posición funciona mejor si va precedida de un período de juego previo que permita a la mujer excitarse más, con el clítoris aumentado y, por lo tanto, más sensible al contacto con el cuerpo de su pareja.

En este caso, la mujer se acuesta boca abajo con las piernas abiertas y las rodillas dobladas, mientras que su compañero se acuesta entre los muslos. La mejor manera de actuar implica que, en una posición aparentemente pasiva, la mujer levante las caderas para adaptarse a su pareja. Así, la mujer puede marcar el ritmo, controlar los movimientos, protegiéndose de las penetraciones que pueden causar dolor.

2. Posición del misionero invertido

En este caso, la mujer se acuesta boca abajo con las piernas abiertas y las rodillas dobladas, mientras que su compañero se acuesta entre los muslos. La mejor manera de actuar implica que, en una posición aparentemente pasiva, la mujer levante las caderas para adaptarse a su pareja. Al sostener su cola, la mujer puede marcar el ritmo, controlar los movimientos, protegiéndose de las penetraciones que pueden causar dolor. Poner una almohada bajo la pelvis también puede marcar la diferencia.

La posición del misionero es una buena opción para las mujeres que no están ansiosas de nuevas experiencias o que sienten vergüenza (ya que la exposición del cuerpo es menor) y a las que les gusta más el contacto con su pareja. También es adecuado para las parejas que buscan una mayor intimidad, ya que les permite mirarse a los ojos, besarse, tocarse, ver cómo culmina el otro.

3. Penetración por detrás

En este caso, la mujer tiene las manos y las rodillas apoyadas, mientras que el hombre la penetra por detrás y la estimula al mismo tiempo. En esta posición, la mujer también puede estimularse a sí misma. La mujer debe apoyar los antebrazos y la cabeza para que el cuerpo no se tambalee con los ataques del hombre, que está arrodillado detrás de ella. “La mujer debe evitar sentirse sumisa”, aconseja Vanessa. El grado de penetración varía según la posición de la mujer, dependiendo de si está más acostada en la cama o más erguida.

Esta es “seguramente una de las posiciones en las que los hombres pueden aguantar menos tiempo, ya que la vista es muy importante en la satisfacción masculina. Como la mujer puede tener más placer si siente que es ella la que domina, puede inclinar la espalda y tratar de bajarse”, dice. Siendo ideal para las mujeres que se quejan de que tardan demasiado, también es una buena posición para las que les gusta una penetración más profunda.

4. Posición de la cuchara

En este caso, la mujer se acuesta de costado, con las piernas dobladas, en posición fetal, y el hombre se coloca detrás de ella, imitando su posición. “Lo ideal es que la mujer esté sentada en el regazo de su pareja, ya que ambos pueden estimularse mutuamente y la penetración sólo puede ocurrir cuando la pareja está muy excitada”, explica la sexçologa. Dado que la posición de los cuerpos es cálida y cómoda, esta posición permite estimular la zona del clítoris de la mujer, permitiéndole un enorme placer.

La posición de la cuchara es ideal para las mujeres que no quieren o no pueden hacer grandes esfuerzos y/o que quieren disfrutar de una sesión de mimos, a través de los juegos preliminares genitales. También es una buena opción para las mujeres embarazadas, las parejas mayores y las parejas a las que les gusta disfrutar del momento con más calma porque no tienen que soportar el peso del otro, ni el suyo propio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *