Alimentación

Probióticos: todo lo que necesitas saber y cuando utilizarlos

Los probióticos son bacterias “buenas” que mantienen la buena salud del organismo, facilitan la digestión y refuerzan el sistema inmunológico. Es una solución efectiva a muchos problemas de la salud.

Por ejemplo, si un pequeño tiene problemas gastrointestinales, fácilmente puedes conseguir probióticos en farmacia. El recomendado para esas situaciones es Reuteri, ya que en poco tiempo desaparece el dolor, los gases y el vómito.

Qué son los probióticos

Algunos antibióticos que se utilizan para controlar las enfermedades pueden descontrolar el equilibrio de la flora intestinal. O la alimentación que se lleva no es saludable, hasta el punto de haber afectado el organismo. En estos casos, se necesita de los probióticos.

Si la flora se desequilibra, se es más susceptible a las enfermedades porque el sistema inmune está debilitado.

Los probióticos son suplementos o alimentos que contienen una gran cantidad de microorganismos que ayudan a generar y mantener las bacterias beneficiosas del cuerpo. Una fuente natural de probióticos son los alimentos como el chucrut o el yogurt.

Los beneficios más reconocidos los probióticos son: mejorar la digestión y disminuir la acidez, prevenir y combatir enfermedades intestinales, estreñimiento y diarrea, fortalecer el sistema inmunológico, prevenir el colesterol alto, la obesidad y la hipertensión. Además, es de gran ayuda si se sufre de alguna intolerancia o alergia alimentaria.

Estudios científicos han comprobado que existe una relación entre el estado de la flora intestinal, y comportamientos mentales como la depresión y la ansiedad. De manera que, el uso de probióticos ayuda a contrarrestar la depresión y el estrés.

Tanto los adultos como los niños pueden consumir probióticos, ya que estos están en los alimentos. Si se trata de fármacos, aún no se tiene evidencia científica para recomendar que se trate de un tratamiento diario. Por ahora, se debe limitar su uso en casos de verdadera necesidad.

Probióticos y prebióticos: diferencias

Los probióticos son un tipo de bacterias y los prebióticos son alimentos con alto contenido en fibra. ¿Alimentos para quién? Para los probióticos.

Es decir, los prebióticos buscan mejorar el estado de los probióticos, son su alimento. Estos se pueden encontrar de forma natural en la cebolla, el plátano verde, el ajo, las hortalizas, las alcachofas y la soja.

Probióticos de farmacia

Cuando el organismo ya no cuenta con la flora bacteriana beneficiosa suficiente, es necesario aportar los probióticos de forma externa. Estos los puedes encontrar en una farmacia. Pero esto no significa que puedas tomarlo siempre que te sientas mal, ya que podrías desarrollar resistencia a sus efectos.

Vas a notar que algunos probióticos necesitan de refrigeración, y otros no; esto no está relacionado con la calidad o efectividad del producto, tan solo es el tipo de cepa. Existe una gran cantidad de cepas, y cada una actúa en una zona muy específica, hay para el sistema digestivo, la piel, las zonas genitales, y demás.

Tomar probióticos es muy sencillo, después de haber consultado con tu médico, lo ingieres antes de cada comida para que las bacterias puedan sobrevivir al ácido gástrico con ayuda de los alimentos. Una vez los probióticos llegan al intestino, se multiplican rápidamente.

Los mejores probióticos naturales

Los probióticos naturales los encontramos en alimentos que fácilmente podemos tener en el hogar, los más reconocidos son:

  • Kefir: el kéfir es el resultado de la fermentación de la levadura y las bacterias. Es similar al yogur, pero sus beneficios son mucho mayores. Es fácil de preparar y en muy poco tiempo ya tendrás una porción nueva. El kéfir en algunas regiones se dona, porque se multiplica hasta el punto en que te sobra. Es de los mejores probióticos ya que a muy bajo precio tienes una gran fuente de bacterias beneficiosas.
  • Productos a base de soja: las hortalizas y legumbres orientales como el kimchi, Miso, Tempeh y Natto se pueden comprar en tiendas especializadas y tienen múltiples beneficios.
  • Yogur: la leche fermentada y el yogur son productos fáciles de conseguir y que se consumen con cierta regularidad. Sin embargo, algunos yogur tienen mayor contenido de probiótico que otros, pues no se prioriza el sabor.
  • Levadura natural: la masa madre es el producto de la fermentación de ciertos cereales, como el trigo. Está compuesto por bacterias y levadura. Se utiliza para preparar productos como galletas, pan y tortas.
  • Chucrut: el chucrut se prepara al fermentar las hojas de la col o del repollo. Tiene un sabor ácido y sus beneficios se disfrutan más cuando este está semicrudo. Ayuda a mejorar la digestión, mantener el sistema inmune y un buen estado de ánimo.

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